Esta semana me mudé. Fue un proceso intenso, relativamente corto y por momentos tedioso y abrumador.
Ya instalado, adaptándome y disfrutando mi nuevo hogar, tengo tiempo para reflexionar un poco sobre los aprendizajes que me dejó elegir un nuevo lugar donde vivir:
- Tener claras las prioridades te va a dar una ventaja enorme, puede ser la diferencia entre un dolor de cabeza o un proceso disfrutable. Definir qué es lo importante te va a ayudar a ahorrar mucho tiempo y a enfocarte en el objetivo.
- Las condiciones nunca van a ser ideales, el momento perfecto nunca llega. Eventualmente hay que tomar una decisión y lanzarse al cambio. Confiar en que vamos a encontrar la forma de hacer que funcione, no necesitamos tener todo resuelto de antemano, solo un buen punto de partida.
- Nadie puede solo. Es bueno ser independiente pero es sabio reconocer cuando necesitamos ayuda y pedirla a tiempo. Hay batallas que no valen la pena.
- Tener paciencia. Los grandes cambios no se dan de la noche a la mañana, llevan tiempo, demandan energía. Somos seres flexibles y con una capacidad de adaptación sorprendente, pero no es magia, cuesta trabajo y esfuerzo.
- Aceptar la incertidumbre. Está bien planificar y adelantarse a los hechos en la medida de lo posible, pero no te obsesiones con tener todo controlado, hay cosas que nadie puede predecir y que solo vas a descubrir cuando las estés viviendo. A veces no hay otra opción que mantener la calma, esperar a que las cosas sucedan y estar preparados para enfrentarlas.
- La renovación siempre hace bien, vale la pena. Cualquier proceso de cambio es una forma de hacer espacio para cosas nuevas.
- Nada es para siempre, ningún cambio es permanente. Nos movemos todo el tiempo aunque no siempre sea a pasos agigantados. Permitirse adaptarse a las nuevas realidades sin padecer los cambios ni aferrarse a las viejas formas de hacer las cosas, va hacer que puedas dedicarte a lo que realmente importa y a estar presente para aprender lo que cada situación tiene para enseñarte.
- Celebrar también “los fracasos”. No siempre las cosas resultan como queremos, pero eso también es bueno, significa que estamos accionando, que el proceso de cambio está en marcha. Cada error es un paso hacia el éxito.
- Todo lo que necesitás es amor. Un lindo hogar, una relación sana y un trabajo bien hecho solo pueden ser resultado de amor y dedicación.
