El trabajo más difícil

Me está costando expresarme, o no estoy queriendo, no lo tengo claro. Últimamente he estado sintiendo que ya no tengo nada más que decir ni nada más que aportar.

A veces parece que escribir este blog es apretar un limón para exprimir el jugo con el que hago la limonada. Yo soy el limon, el jugo son mis emociones y la limonada es “el producto”, estas publicaciones.

No me estoy quejando, odio quejarme. La queja es la versión adulta del llanto que largábamos de niños cuando las cosas no eran como nosotros queríamos, es esperar que venga alguien a solucionarnos el problema.

La intención de hacer público este diario es compartir mi proceso de desarrollo personal. Quiero ser transparente y mostrar que hay un camino para llegar a cualquier resultado, y que ese camino no siempre es un paseo por la pradera.

El desarrollo personal es un trabajo emocional, el trabajo más difícil del mundo. Si cambiar fuera tán fácil no habría tantas personas intentando cambiar el mundo.

¿Alguna vez sentiste que nada de lo que hacés tiene mucho sentido?

Yo sí, me pasa de vez en cuando. No soy de piedra, no voy a hacerme el Mr. Motivación. Sincerarme conmigo mismo es la única forma de empezar a resolver cualquier conflicto interno. Sigo avanzando, pero no puedo avanzar si ni siquiera sé dónde estoy, eso es lo que suelo hacer en estas épocas del año, ver donde estoy y hacia donde quiero ir.

La próxima vez que te sientas desanimado perdonate, pero acordate que nunca vas a estar listo para lo que vale la pena, nunca vas a tener la vida resuelta y nunca vas a saber cuanto tiempo te queda de vida.

Así que hacé lo que puedas pero viví, nunca dejes de vivir.

Todo al mismo tiempo

Quiero mudarme a un apartamento más lindo y tenerlo impecable, comprarme un auto que me guste y que pueda mantener, leer un libro por semana, hacer ejercicio todos los días, salir a cenar con amigxs una o dos veces por semana y visitar seguido a mi familia, escaparme de Montevideo de vez en cuando, conocer un país nuevo todos los años, seguir construyendo este blog, ser un gran escritor, ser un gran coach, vivir en paz, ganar más de lo que gasto, tener tiempo para no hacer nada.

Todo no se puede.

Por lo menos no se puede todo al mismo tiempo, con suerte pueda lograrlo este año, o en los próximos cinco años, o en los próximos diez años.

Entender que no se puede todo me invita a decidir quién quiero ser, es en la elección que se manifiesta la autenticidad.

¿Qué quiero hacer con el tiempo que me queda?

¿Qué tan feliz me hace cada cosa en relación al esfuerzo que me cuesta obtenerla?

Hay cosas que me gustaría tener y hay cosas sin las que no quiero vivir.

No se trata de aprovechar cada segundo como si fuera una máquina más en una fábrica, se trata de entender que no todo es importante.

La aceptación de mis límites me libera de la obligación de tener que alcanzar algo inalcanzable.

Aceptando mis límites es que me permito vivir una experiencia verdaderamente humana.

Los 5 libros que leí en 2024

Repasar esta lista me renueva las ganas de mantener este hábito que tan bien me hace.

Este año no voy a fijar un objetivo específico pero sí me comprometo a tener siempre un buen libro a mano. Quiero leer más, quiero siempre estar leyendo algo. Me inspira, me motiva, me recarga, es una forma de reconectarme conmigo mismo. Hacerme tiempo para leer es hacerme tiempo para mí y dedicarle menos tiempo a cosas que no son tan importantes.

Esto es lo que leí en 2024:

  1. Writing Down The Bones de Natalie Goldberg
  2. El arte de dar y recibir, Séneca
  3. El Kybalión, Tres Iniciados
  4. Dieter Rams: As Little Design as Possible
  5. Meditaciones de Marco Aurelio
Andar liviano

Disfruto mucho más cuando ando liviano, sin muchas cargas ni preocupaciones, solo planes, solo cosas que hacer, solo juegos.

La vida me va llevando pero yo también le propongo. A veces me pongo muy necio y me recuerda que no todo es como yo quiero, entonces dejo lo que estoy haciendo y la escucho, siempre tiene algo bueno que decirme.

Por el río de la vida

La vida fluye como un río por el camino de menor resistencia.

Cuando ordeno mis prioridades todo empieza a caer en su lugar.

Atraigo lo que estoy siendo, sostengo lo que realmente soy.

Lo que soy siempre va conmigo, no necesito perseguirlo.

Juego de rol

La identidad es el personaje que adoptamos en el juego de la vida.

¿Cómo quiero jugar?

Puedo ser una víctima de las circunstancias o puedo ser el protagonista de mi vida y decidir quien ser, que hacer y como responder a cada situación.

La dificultad puede ser síntoma de progreso. Voy subiendo la vara, voy aprendiendo lo que necesito saber para pasar al próximo nivel, voy viendo los desafíos que estoy en condiciones de afrontar.

Una vida plena es un objetivo a largo plazo y un compromiso diario. Las decisiones de hoy definen la realidad de mañana.

Aprender duele, no aprender duele más.

¿Qué es ser feliz?
  1. Tener un propósito. Entender los principios para escribir mis propias reglas. Tener rumbo pero sin expectativas.
  2. Estar al aire libre.
  3. Mover el cuerpo, la mente y el alma.
  4. Dar todo lo que tengo, no guardarme nada, entregarme, ser generoso, porque el tiempo es limitado y el amor es infinito.
  5. Poner lofi de fondo y leer filosofía tomando un café.
  6. Pasar tiempo con la gente que quiero.
  7. Seguir escribiendo un blog en pleno siglo XXI.
  8. Qué el plan B sea casi mejor que el plan A.
  9. Estar en paz conmigo mismo. Aceptarme como soy, aceptar a los demás.
  10. Aprender a perdonarme.
  11. Tener un sistema de audio para sentarme a escuchar música.
  12. Poder escribir a mano, poder caminar, poder andar en bicicleta.
  13. Seguir adelante, no quedarme en el pasado, no vivir en el futuro.
  14. No tener apuro, no tener estrés. Seguir esquivando el drama como un ninja.
  15. No estar esperando por nada ni nadie.
  16. Ser sincero en el sentido más amplio de la palabra. Ser transparente, no porque sea mejor, sino porque no sé ser de otra manera.
  17. Mantener viva la llama y entibiar otros corazones.
  18. Elegir siempre el camino de la maestría emocional.
  19. Explorar, buscar, experimentar. Dejarme sorprender, soltar, saltar. Perderme de vez en cuando.
  20. Volver a enamorarme de Soledad.
  21. Esforzarme cada día por ser la mejor persona que pueda ser.
  22. Mantener mis rituales, cuidar mi santuario.
  23. Dejar de perseguir la felicidad. Dejar de perseguir…
Fin de la negación

No puedo negar lo que es, solo puedo aceptarlo o padecerlo.

Solo desde la aceptación es que puedo ver las cosas con claridad y entender cuál es el cambio necesario.

Hay solo dos formas de mejorar cualquier situación; o cambio el sistema externo, osea la realidad que me rodea, o cambio mi sistema interno, las expectativas, los juicios, como veo los desafíos, mi modelo de mundo.

No soy omnipotente, mi influencia tiene un límite. Lamentablemente, hay veces que no alcanza con dar lo mejor. No todo se resuelve con optimismo y buenas intenciones, no todo depende de mi. Llego hasta donde puedo, hasta donde alcanzo con la mano, hasta donde termina mi paz.

Aprenderé lo que tenga que aprender.

No creé el mundo, pero creo mi realidad.

3 preguntas para diseñar el año

Diciembre puede ser un infierno o puede ser un purgatorio:

  1. ¿Qué hice bien este año?
  2. ¿Qué quiero amplificar el año que viene?
  3. ¿Qué quiero eliminar el año que viene?
«Sal benévolo de una vida en la que también muere el que actúa, y hazlo además satisfecho con los impedimentos».
—Marco Aurelio
Catarsis
  1. ¿Quién estoy siendo? ¿Quién quiero ser? ¿Quién soy en realidad? ¿Qué quiero hacer con esto que me pasa? ¿Para qué estoy acá? ¿Qué estoy haciendo? ¿A dónde voy?
  2. No hay aprendizaje sin desafíos. Este año salí de la zona de confort más que ningún otro. Viví de una forma completamente distinta, más desde la acción, menos desde la teoría y la información. Fue un año mucho más extrovertido, más social. Introspectivo pero balanceando, más volcado hacia afuera, menos en la cabeza, mucho más en el cuerpo y en los sentimientos. Conocí personas increíbles, conecté, compartí, salí de la caverna.
  3. Me enamoré perdidamente, me perdí, todavía me estoy buscando. Qué difícil es escribir con un arpón atravesado en el corazón, qué difícil es pensar en otra cosa. Así salgo a la calle y así voy a trabajar, como puedo, chorreando sangre, entre la euforia y el vacío. Qué incomoda es la soledad, por primera vez en mi vida.
  4. Terminé mi formación en Coaching y estoy muy contento. Nunca voy a volver a ser el mismo, fue un proceso profundamente transformador. No solo me desafió una y otra vez a seguir trabajando en mi desarrollo personal y a descubrir puntos ciegos en mi personalidad, también tuve que superar obstáculos importantes. Volví a poner a prueba mi capacidad y creo que lo que descubrí ni siquiera es la punta del iceberg. Sigo apostando por esta visión de vida y por esta versión de mi que es mejor que la anterior.
  5. Vuelvo de a poco a ser yo, a reconectar con todo lo que me apasiona pero desde otro lugar, desde una mirada más amplia y menos cargada de prejuicios. Entiendo que en todo hay profundidad y que las cosas son tan superficiales como uno quiera. Cada detallecito y cada cosa que me inspira le da una textura única a mi identidad. No todo tiene que ser abstracto, también hay arte y elegancia en lo simple y cotidiano.
  6. Le gané una batalla al perfeccionismo, no falté un solo viernes. No todas las semanas logré lo que hubiera querido, pero siempre acepté que hice lo mejor que pude. La mejor publicación sale la semana que viene.
  7. Este año leí 5 libros, me doy por satisfecho, es mucho más que nada. Abandono cualquier objetivo métrico arbitrario. Me comprometo a seguir leyendo por placer, porque me hace bien, a mi tiempo y a mi manera.
  8. Agradezco: Tener en mi vida personas que quiero y que me quieren. Agradezco mi hogar, mi bicicleta, esta computadora, tener agua caliente, salud, ganas de vivir.
  9. Estoy cansado. Lo digo porque a veces siento que no tengo derecho a sentirlo. Ya decirlo me ayuda a aceptarlo, y a preguntarme qué es lo que me tiene cansado, a donde se me está yendo la energía. Creo que es un cansancio normal, el que llega cuando aflojo y me acuerdo que soy un ser humano.
  10. Tengo la sensación de estar olvidándome de algo, no importa, es tinta que queda en el tintero, son palabras para mañana, es vida pendiente.